Al mismo tiempo, Fernández logró
una fórmula de respuesta a las inquietudes de la dirigencia y militancia sobre
la necesidad de una secretaria general más activa. La creación del cargo de
Supervisor Nacional, que a su vez será segmentado en 4 subdivisiones, una
instancia que está llamada a cumplir el rol de mayor movilidad y presencia de
la dirigencia en el territorio.
Concluido el Congreso electoral
Manolo Tavárez Justo, que todavía tiene en agenda convocar a la nueva Dirección
Central para ratificar a actual presidente, Leonel Fernández; al
vicepresidente, Radhamés Jiménez y al secretario general, Antonio Florián (Peñita),
la organización, además de activar en los territorios tendrá que emplearse a
fondo en fortalecer el liderazgo local, una de las debilidades que el pasado
proceso electoral evidenció.
Se sabe que en las más altas
instancias de la organización se ha entendido y que la próxima tarea será
ocuparse de ese tema con equipos reforzados y trabajo focalizado.
Igualmente, el principal partido
de oposición, necesita unificar la narrativa sobre la estrategia que seguirá
para conquistar el poder en 2028. Hay señales tempranas de las buenas
expectativas que tiene el partido verde para ganar el poder en 2028. Por solo
citar algunas, aliados que se habían distanciado parece que retoman el
proyecto, la indefinición de candidaturas en sus competidores y el deterioro del
gobierno por ocho años de gestión.
Esas mismas expectativas de
éxito, traen desafíos. El más importante de esos retos es vencer el
triunfalismo que suelo ocurrir entre algunos colaboradores de los proyectos
políticos con posibilidades de ganar y, al mismo tiempo, mantener el entusiasmo
de los seguidores del proyecto de Leonel, uno de los intangible más valiosos en
la actividad política.
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