Caracas, Venezuela.
Los trabajos de rescate
siguen; la población no esconde su ira por la lenta y escasa ayuda gobierno de
Venezuela
La esperanza de encontrar gente
con vida disminuía este domingo a más de 90 horas horas de los dos terremotos
que el miércoles sacudieron este país sumido en una profunda crisis política y
económica con segundos de diferencia.
Luego de 72 horas "la norma
es que los cuerpos ya estén sin vida, pero gracias a Dios sería que podamos
encontrar a las personas con signos vitales todavía", dijo a la AFP en La
Guaira un rescatista salvadoreño que pidió el anonimato.
Un niño de 11 años fue rescatado
con vida entre los escombros en la noche del sábado.
En la noche del sábado "fue
rescatado con vida un niño de 11 años en Caraballeda. En estas horas cada vida
es esperanza para Venezuela", expresó la presidenta interina Delcy
Rodríguez en X, junto a un video del rescate. El sábado 33 personas fueron
recuperadas vivas de los escombros, según la mandataria.
El jefe de ayuda humanitaria de
la ONU, Tom Fletcher, dijo el viernes a la AFP que el saldo de muertos puede
subir y que hay más de 50,000 desaparecidos.
El balneario La Guaira, a 40km de
Caracas y uno de los más afectados por los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que se
sucedieron en pocos segundos, parece una zona de guerra. Decenas de edificios
colapsaron como castillos de naipes y se transformaron en montañas de arena y
escombros.
"No nos dan las
manos"
Los trabajos de rescate continúan
mientras la población no esconde su ira por la lenta y escasa ayuda del
gobierno.
Marlon Ochoa, sobreviviente del
desplome de un edificio en La Guaira, contó que buscaba entre los escombros a
su madre, a su esposa y a su hijo, desaparecidos tras el derrumbe de su
edificio.
Como muchos venezolanos ya
golpeados por la crisis económica, está furioso.
"Aún no veo a las
autoridades encargándose de la situación aquí en esta zona", dijo a la
AFP, desesperado.
"Me dijeron que están
deliberando. ¿Deliberando qué? (...) Si hoy no llega nadie aquí vamos a hacer
una revolución porque aquí necesitamos cosas: maquinaria, plantas eléctricas,
taladros, de todo", exclamó.
"Acá estamos enardecidos,
necesitamos ayuda, hay gente viva (bajo los escombros) y no nos dan las manos
ni las herramientas", añadió.
Héctor Aguilera, de 60 años,
viajó a la zona para asistir en la búsqueda de familiares, algunos sepultados
bajo los escombros.
"No tenemos el apoyo para sacar
a nuestros familiares. Nosotros mismos no podemos. Ahí los tenemos sepultados.
Sabemos que están muertos, pero aquí estamos esperando la respuesta de las
autoridades", relató.
"No tenemos esperanzas, lo
que me quedan son los recuerdos", dijo resignado.

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