Washington, USA.
El presidente Trump, en foto de archivo,mientras firma un documento.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó este domingo en su red social, Truth, la imagen de un mapa del Estado de Nuevo México con la segunda palabra tachada y anotado en rojo el término “América”. No estuvo claro si se trata de una de sus bromas de dudoso gusto, a las que acostumbra a dedicarse los domingos por la tarde, o si con esa provocación anuncia una decisión por venir, como aquel decreto con el que a finales de agosto ordenó el cambio del nombre del Lago Ontario, cuyas aguas bañan Estados Unidos y Canadá, por el de Lago América.
No está en la mano de un
presidente de Estados Unidos cambiarle el nombre a un Estado. La ocurrencia de
Trump se encontró con la oposición de la gobernadora de Nuevo México, Michelle
Lujan Grisham, demócrata, que avisó al inquilino de la Casa Blanca de que” el
nombre no está sujeto a debate”.
” Mientras el presidente intenta
distraer a los estadounidenses de su desastrosa guerra en Irán, los precios de
la gasolina siguen disparándose”, declaró Luján en X.” Mientras la Casa Blanca
pierde el tiempo coloreando mapas, Nuevo México está ocupado trabajando”.
El post de la polémica llegó a
mitad de una sucesión de estrambóticos mensajes de Trump en Truth. En uno, se
le ve en una pintura alterada con inteligencia artificial montar a caballo con
George Washington. En otra, el primer presidente de Estados Unidos está sentado
con el actual en el Despacho Oval.
También publicó la imagen de un soldado de un cuerpo militar inexistente llamado Fuerza Espacial Estadounidense, se entiende que pensada para la conquista y patrulla del espacio exterior. Aunque tal vez el post más extravagante sea uno en el que el mapa de Irán pasa a tener el contorno de la cabeza de Trump, como en una especie de ex libris incrustado en la cartografía de Oriente Próximo.
La furia por cambiar el nombre a
accidentes geográficos, masas de agua, partidas de nuevos aviones militares,
aeropuertos, instituciones y centros culturales de Washington ha sido una
constante desde el comienzo de su segunda presidencia. Empezó pronto, con el
bautismo del Golfo de México como el Golfo de América, tal vez sin advertir que
en español América es un continente y no el país del que es presidente.
El trozo de tierra que hoy
corresponde a Nuevo México se incorporó a Estados Unidos al final de la guerra
con México, como parte de la anexión de 1848. Permaneció con la consideración
de territorio hasta 1912, cuando fue declarado el Estado número 47. A este, el
quinto en cuanto a superficie, le siguieron, en ese orden, Arizona, Alaska y
Hawái. La idea de incorporar un 51º Estado es otro de los pasatiempos favoritos
de Trump: ha propuesto como candidatos a Canadá, Groenlandia o Venezuela. El
Distrito de Columbia, que alberga la capital federal, Washington, y Puerto Rico
llevan décadas luchando por ser consideradas como un Estado de la Unión.
La cuenta oficial de la Casa
Blanca reposteó la ocurrencia de “Nuevo America” acompañada del emoticono de
los ojos bien abiertos, uno de los que más emplean sus administradores para
subrayar la importancia de algo. Es también una estrategia de comunicación
común de la actual Administración estadounidense: regocijarse con las cosas del
jefe y acusar a sus críticos de tomarse a sí mismos y la palabra del líder de
la primera potencia mundial demasiado en serio.


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