Santo Domingo, RD.
Estados Unidos es el principal
destino del comercio exterior dominicano, con un 49.6% de las exportaciones
totales, y de estas, el 88.7% se originan en los parques de zonas francas.
Según un análisis del impacto
comercial del arancel adicional del 12.5%, realizado por la firma consultora
Naut & Associates, señala que los principales productos afectados serían:
los instrumentos y aparatos médicos, cigarros, disyuntores, joyería, t-shirts y
camisetas, aparatos de electrodiagnóstico, preparaciones farmaceúticas,
artículos plásticos, y cacao en grano.
La investigación expone que el
sector más vulnerable, estructuralmente, es el de confecciones de zona franca,
pues además de quedar en la categoría del 12.5%, frente al 10% de competidores
como Guatemala, El Salvador y Honduras, esto representa una desventaja
compuesta (de tasa base) frente a Centroamérica.
En el caso de los dispositivos
médicos, se expone que, pese a ser el más expuesto en términos de valor, éste
opera mayoritariamente bajo esquemas de manufactura por contrato (contract
manufacturing) para multinacionales con múltiples plantas globales, lo que en
principio facilitará el traslado del costo dentro de la cadena de suministro
corporativa, pero también eleva el riesgo de mediano plazo de relocalización de
nuevas líneas de producción hacia jurisdicciones con arancel de 10%, como
México, si la brecha persiste.
Sobre el sector tabacalero señala
que, aunque enfrenta un consumidor final relativamente inelástico en el
segmento premium, ya ha estado absorbiendo incrementos arancelarios sucesivos
desde 2025, y este nuevo incremento dice viene a erosionar los márgenes de
fabricantes dominicanos e importadores/distribuidores estadounidenses, ante un
competidor como Honduras, que sí calificó para una tasa preferencial del 10%.
Riesgos de segundo orden
El análisis, sustentado por la
experta en comercio internacional y presidenta de Naut & Associates
Consulting Group, Katrina Naut, refiere como riesgos derivados de esta
imposición, la desviación de inversión extranjera directa hacia zonas francas
de países con arancel de 10% o inferior; la presión sobre el empleo formal en
zonas francas, particularmente en los subsectores de dispositivos médicos y
confecciones, que son los que concentran la mayor parte del empleo directo del
régimen de zonas francas; y la exposición reputacional y de cumplimiento, al
quedar junto a 53 economías como una jurisdicción que “no impone ni aplica
efectivamente” una prohibición sobre bienes de trabajo forzado.
En este último punto agrega que el país podría enfrentar, a futuro, mayor escrutinio de debida diligencia por parte de compradores estadounidenses y mayor exposición a órdenes de retención de la Aduana de Estados Unidos (CBP), más allá del efecto puramente arancelario.
Ventaja competitiva
“El diferencial arancelario de
2.5 puntos porcentuales frente a competidores directos de Centroamérica
(Guatemala, El Salvador, Honduras) y de otros orígenes relevantes (México,
Bangladesh, Camboya, India, Indonesia, Jordania), sumado a la ausencia de un
mecanismo de exención sectorial bajo el DR-CAFTA, del cual Guatemala y El
Salvador sí se benefician expresamente, configura una desventaja competitiva
estructural para el país en los sectores de manufactura ligera y ensamblaje que
sostienen el empleo formal de sus zonas francas”, sostiene el análisis.

0 Commentarios:
Publicar un comentario