Santo Domingo, RD.
El presidente Luis Abinader
confirmó anoche que su gobierno impulsa una serie de correcciones al nuevo
Código Penal y que la meta es aprobarlas antes de que la ley empiece a regir.
“Se van a aprobar estos cambios
antes del 3 de agosto, que es cuando entra la ley en vigencia”, dijo el
mandatario durante una entrevista exclusiva con José Monegro y Edith Febles,
miembros del Grupo de Medios Corripio.
Abinader situó el proyecto
aprobado como un “punto de partida” que posteriormente, antes de su entrada en
vigencia, se prestaba para modificaciones. “El Código se aprobó hace unos once
meses después de quince años dando vueltas en el Congreso, y al promulgarse se
le fijó una vacatio legis o lo que los abogados llaman la vacación legal de un
año, precisamente para corregir cualquier situación antes de que la ley cobrara
efecto”, recordó.
Ese plazo es el que ahora corre.
Sobre esa base, el Poder Ejecutivo depositó recientemente en el Congreso un
texto que, según el mandatario, fue consensuado con las modificaciones, y los
legisladores dejaron abierta la puerta hasta el miércoles siguiente para que
cualquier otro sector lleve sus sugerencias.
Dentro de los cambios que se
promueven, el mandatario dijo se han puesto de acuerdo en aquellos que más
ruido han hecho: los temas de expresión y difusión del pensamiento. Sin
embargo, aclaró que no es lo único.
El presidente añadió que había
otras áreas que también requerían ajustes “en términos de forma y algunas
también de fondo”, y que la consultoría jurídica del Poder Ejecutivo ya había
advertido sobre varios de esos puntos, los cuales eran conscientes que debían
consensuarlos para modificarlos desde hacía algunos meses atrás.
El presidente no rehuyó la
autocrítica por los tiempos. Admitió que la discusión de las correcciones llegó
tarde: “En eso hacemos mea culpa”, dijo, y repartió esa responsabilidad tanto
el Gobierno como la sociedad civil “debieron sentarse a revisar la norma apenas
fue aprobada, y no dejarlo para el tramo final”.
Aun así, defendió que el proceso
no se improvisó. Señaló que los contactos con distintos sectores llevaban
alrededor de dos meses, que las conversaciones sobre las modificaciones se
extendieron unas cinco semanas y que desde hacía unas dos semanas venía
hablando directamente con los principales comunicadores del país. En esas
modificaciones, aseguró, “todos estamos de acuerdo”.
Ley mordaza
Entre los temas que también trató
el mandatario estuvo lo que se ha esparcido como la “Ley mordaza”, es decir,
disposiciones que limitan la libertad de expresión. Abinader recordó que en su
momento se le puso el mismo calificativo al viejo proyecto de ley de expresión
y difusión del pensamiento, una iniciativa que llevaba años pendiente de
modificarse.
De aquella otra pieza Abinader
recordó que la entregó a la Sociedad Dominicana de Diarios y a un grupo de
comunicadores, directores y especialistas, y que el acuerdo salió de ellos sin
que él metiera mano: “un consenso donde yo no le puse ni una coma”, repitió. Y
de todos modos, dijo, la atacaron y la bautizaron.
Preguntado sobre si al Poder
Ejecutivo le interesa una mordaza, el mandatario se defendió llevando el asunto
a una ideología personal: “si hay algo que yo estoy preocupado es por la
democracia de mi país”, afirmó, y citó como prueba la reforma constitucional
que impulsó “para que no venga ningún caudillo a querer establecerse de manera
indefinida”.
No obstante, reveló que en las
redes él y su familia reciben calumnias a diario y que ha aprendido a convivir
con eso “nosotros tenemos que poner una piel de cocodrilo”. A pesar de esto,
entiende que prohibirlo, a su juicio, sería peor que aguantarlo.
” Me ayudan las críticas”
Abinader reivindicó incluso a
quienes lo cuestionan: “lo que más a mí me ayuda son las críticas”, dijo, las
que exponen un problema o denuncian corrupción. La fórmula que ahora se
discute, según él, busca un punto medio que proteja a la vez la libre expresión
y el honor de las personas, y recalcó su propio interés en el asunto: poder
expresarse libremente cuando salga del gobierno, en el 2028.

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