Santiago Rodríguez, RD
Los productores dicen que la
solución no puede limitarse a apoyar las fábricas, sino que debe incluir
incentivos para los agricultores dedicados al cultivo de yuca amarga.
El tradicional aroma del casabe recién horneado, símbolo de identidad cultural y gastronómica de la República Dominicana, comienza a desaparecer de muchas fábricas en Monción, considerada la capital dominicana de este producto ancestral.
La razón es una crisis que
amenaza la supervivencia de toda la cadena productiva: la escasez de yuca
amarga, principal materia prima para su elaboración.
La situación ha provocado que más
del 80 % de las fábricas afiliadas a la Asociación de Productores de Casabe de
Santiago Rodríguez (Asoprocascar) hayan suspendido o reducido drásticamente sus
operaciones, dejando a decenas de familias sin ingresos y generando
preocupación entre productores, empresarios y trabajadores del sector.
Ante este panorama, los
directivos de la entidad realizaron un llamado urgente al presidente Luis
Abinader, al Ministerio de Agricultura, y al Banco Agrícola, para que
implementen medidas que permitan rescatar una actividad económica que
constituye uno de los principales motores productivos de la provincia.
Baja producción
Diosmary Durán, presidenta de
Asoprocascar, aseguró que las fábricas están dispuestas a comprar toda la yuca
disponible en la región, pero la realidad es que la producción ha disminuido a
niveles alarmantes.
“Queremos que toda la población
sepa que nosotros estamos en una escasez total de yuca. Se comenta que hay
producción, pero cuando salimos a comprar simplemente no aparece, estamos
dispuestos a adquirir toda la que se produzca porque necesitamos mantener
nuestras operaciones”, explicó.
La dirigente señaló que la crisis
no solo afecta a los propietarios de fábricas, sino también a cientos de
trabajadores que dependen de la industria para llevar sustento a sus hogares.
El impacto económico y social
La producción de casabe
representa una de las principales actividades económicas de Monción y de varias
comunidades de Santiago Rodríguez, su cadena de valor involucra productores
agrícolas, transportistas, procesadores, empacadores y comerciantes.
La paralización de las fábricas
está provocando una reducción significativa de empleos directos e indirectos,
situación que preocupa a los representantes del sector, por lo que los
productores advierten que, si se mantuviese la escasez de materia prima, muchas
empresas familiares podrían desaparecer luego de décadas de operación.
“Nosotros generamos una gran
cantidad de empleos, si el Gobierno no interviene con medidas de apoyo a los
productores agrícolas y a las fábricas, muchas empresas van a quebrar”,
advirtió Gilberto Durán, productor de casabe y miembro de la asociación.
La crisis ocurre en un momento
particularmente delicado para la industria del casabe, y es que recientemente,
este producto recibió reconocimiento internacional como parte del patrimonio
cultural inmaterial, un logro que elevó las expectativas sobre su promoción y
comercialización en mercados nacionales e internacionales. Sin embargo, para
los productores, ese reconocimiento pierde sentido si no existe materia prima
suficiente para sostener la producción.
Plantean incentivos a favor de
los agricultores
Los productores dicen que la
solución no puede limitarse a apoyar las fábricas, sino que debe incluir
incentivos para los agricultores dedicados al cultivo de yuca amarga. Dicen que
la disminución de las áreas sembradas, los altos costos de producción y otros
factores afectan la rentabilidad agrícola, lo que ha contribuido a la reducción
de la oferta. Gilberto Durán describió la relación entre agricultores y
fabricantes como una dependencia mutua.

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