Santo Domingo, RD.
Ante el fin del Consejo Presidencial,
que tenía de misión llevar a Haití a un escenario en el que un presidente
electo tomara posesión, pero ante la falta de elecciones y el tenso clima de
inseguridad reinante, el país ha quedado atrapado en medio de un enorme socavón
institucional.
¿Y ahora qué?
Primero, ante todo, al no
producirse ninguna transferencia de poder a nuevos líderes electos, el fracaso
estrepitoso cae sobre la responsabilidad primaria del Consejo al no cumplir la
misión que le fue encomendada.
El CPT era la figura legal que
gestionaba las acciones públicas, pero ahora, muerta sus funciones, el país
queda metido en un tremendo hoyo. A lo largo de su gestión, el Consejo fue
acusado de abusos, corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, privilegios
indebidos y ventajas consideradas “indecentes”.
En efecto, su ruinoso desempeñó
pone ahora a ese país en vilo, a Republicana Dominicana en estado de alerta y a
la región en su conjunto en modo vigilancia. Como dice el refrán local: ‘De
cualquier estornudo haitiano, aquí se siente un resfriado’.
Desde este sábado 7, Haití
presenta una situación política extrema en gravedad, al producirse una ausencia
total de autoridad, sin representación, sin funcionarios electos, sin
presidente, sin senadores, sin diputados, sin síndicos.
El peligro de esta situación se
traduce en una estabilidad que puede dar paso a que grupos criminales y hasta
sectores de oposición se lancen a apoderarse de ese espacio. En caso se
ocurrir, ¿Quién tendría la autoridad para instruir detenerlos, ¿quién los
procesaría ante la justicia? Nadie.
Y del poder judicial, este vacío
de poder pone boca abajo al sistema de justicia. Todo queda paralizado. ¿Cómo
serían llevados a juicio los reclusos?
El periodista haitiano Robenson
Geffrard, que escribe para el diario capitalino Le Nouvelliste, ha dicho sobre
este trance que este sábado, en la Villa d’Accueil, se celebrará una ceremonia
en presencia del cuerpo diplomático e invitados, donde el presidente del
Consejo Presidencial, Laurent Saint-Cyr, pronunciará un discurso de salida del
cargo.
Informó que Saint-Cyr entregará
las riendas del poder ejecutivo al primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé,
quien deberá garantizar la continuidad del Estado, con límites “inciertos” e
“indefinidos”.
Es oportuno señalar que Fils-Aimé
es visto por Estados Unidos como figura clave para mantener algún control del
país en medio del vacío existente, aunque sectores nacionales ven esto como un
acto ilegal, porque este no sería el resultado de una elección popular.
Su selección para amortiguar el
“hoyo” donde está metido Haití podría ser posible bajo presión estadounidense.


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