Santo Domingo.-El martes 30 de mayo de 1961 fue asesinado el sátrapa Rafael Leónidas Trujillo Molina, el dictador que alcanzó el poder valiéndose de varias artimañas luego de sumarse como soldado a las fuerzas militares de ocupación norteamericana en 1916.

Trujillo, quien por la vía constitucional ostentó los títulos de Generalísimo, Benefactor de la Patria, Padre de la Patria Nueva y Generalísimo Doctor, en 1918 fue aceptado en la Escuela de Oficiales en Haina, en las afueras de Santo Domingo. La misma era dirigida por el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y allí en 1923 es trasladado al Cuartel General.

Luego de la primera ocupación norteamericana que duró 8 años (1916-1924), cuando los norteamericanos se retiraron, Trujillo ya era capitán. Ese cargo lo obtuvo debido a la crueldad con la que trató a los que se opusieron a la intervención. Entonces el dictador logra ascender a jefe de la Guardia Nacional. En ese puesto, según historiadores, aprovechó para hacerse rico con una serie de ilícitos que llegarían a los más extremos niveles.

El martes negro de Trujillo le llegó el 30 de mayo de 1961, cuando una conspiración, encabezada por nueve personas, decidió enfrentar al dictador. Esto aprovechando que su poderoso hijo Rafael Ramfis Trujillo se encontraba en París, participando en la temporada de polo.

Los cabecillas de la conspiración eran: El general Juan Tomás Díaz, Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barrera y Amado García Guerrero. Además, Salvador Estrella Sadhalá, Huáscar Tejeda Pimentel, Pedro Livio Cedeño y Roberto Pastoriza. Pero ellos no fueron los únicos que urdieron el plan para matar al dictador.